Xabier Gonzalez - (Galicia) http://www.xabier.org/rss/ Noticias actualizadas es-es (C)Xabier Gonzalez - (Galicia) 2012-02-06T17:38:35+01:00 Xabier Gonzalez - (Galicia) Noticias actualizadas Xabier Gonzalez - (Galicia) <![CDATA[POISSONS D'AVRIL]]> http://www.xabier.org/noticia.php?n=46 Tue, 05 Jul 2011 05:13:48 GMT Huellas en el Sahara

Es veneno.

Es Abril.

En silencio y sin hacer ruido, cuenta motas de polvo; de una en una y, sólo algunas veces, de dos en dos...

Contar motas de polvo es, posiblemente, una solemne tontería cuando hay algo mejor que hacer; pero ahora mismo, en este presente huidizo y canalla -que ha abandonado esta escena incluso antes de escribir su nombre-, se me antoja que es acto palatino de insumisión inútil, algo así como una niñería caprichosa que ni es prólogo ni epílogo, aunque tampoco sea todo lo contrario.

Hay un hecho incuestionable: compartimos el mismo sofá de dos plazas que estaba allí desde tiempos inmemoriales. La situación me incomoda bastante, creo sentir una ligera necesidad de tender ese puente que tanto se echa de menos cuando más hace falta. Busco el modo, quiero hacer mío el arte de bien decir, de dar al lenguaje escrito o hablado eficacia bastante para persuadir,  deleitar o conmover; es decir, recurro a la retórica para preguntar sobre algo que, dicho sin rodeos, me la trae al pairo.

  • ¿Cuántas hay?
  • Diez... tal vez doce... ¡espera!, veinticuarentaytrésochentacien...
  • ¿Veintiqué?
  • No lo sé... En esta parte de mi realidad hay muchas más que al doblar la esquina. Van y vienen, discuten, se aferran a argumentos subjetivamente objetivos para encontrar el punto justo de desacuerdo... creo que son... o quizás no sean...
  • ¿....?
  • Flotan desnudas, pálidas, obtusas, como acentos circunflejos en español de Castilla, creyéndose orbes de maíz o nenúfares asustados... femeninas y masculinas, amantes y amadas, amigas y enemigas... ¡son tantas y tan diferentemente iguales!
  • ¿Conoces sus nombres?
  • Todos... ni uno he olvidado... vuelven en Abril... ¡Todos los años! Y se adueñan de mi por instantes efímeros... reconquistan mi todo y mi nada, vuelven a abrazarme con esa ternura especial que tiene el exceso de esperanza...
  • Pero estamos en Julio... Quizás sólo sean recuerdos que se desvanecen con el paso de los años...
  • El tiempo sólo es importante para los relojes rotos o desempleados; estoy seguro que lo echan de menos porque, sin ese débil recuerdo que de él les queda, no son nada. Te contaré un secreto si me regalas tus alas...
  • Hoy he traído las de hojaldre... me cuesta desprenderme de ellas... son sabrosas y elegantes. ¿Te conformarías si te regalara las de hojalata?
  • No, pesan mucho y no vuelan nada... ¡No me importa!, la clepsidra que deletrea el tiempo de las alas reside en los espejos... en ese espacio imposible de medir que aloja, sin pagar alquiler y desde tiempos inmemoriales, la imagen reflejada que nos mira, sin apartar sus ojos, mientras la miramos. No hay tiempo sin acequias que conduzcan las turbulentas aguas de nuestra memoria para regar, en seco, las imágenes que perviven mustias o lozanas...
  • Soy incapaz de seguirte, me desordenas; te pierdo justo en el momento en que creo que te alcanzo...
  • No es la primera ni será la última vez que me pasa, llevo veneno en la sangre...
  • ¡Déjalo!, no añadiré ni una palabra más a tu sombra; de nada sirve darte calor si tu mirada es tan árida que arde de frío mientras lloras lágrimas secas... una y otra vez, día tras día, hasta que penas y alegrías se ahogan en la misma charca.

Con estrépito, el puente se viene abajo en medio de una escandalosa ausencia de dignidad. Sí, seguimos compartiendo el mismo sofá de dos plazas; sin moverme un centímetro, me alejo eones con la firme intención de crear una edad de hielo que sangre.

No hay nada más dúctil que las palabras no dichas; esas que sólo existen porque, en un determinado y mínimo instante, se ven pronunciadas por las miradas. Ahora mismo estoy lleno de ellas,  las veo subir escaleras de madera, traspasar alambradas de espino y deslizarse reptando por la pared con pupilas de vinagre.  

Quizás nunca he estado tan solo y, a la vez, tan acompañado como en este momento... podría ser una de mis frases hechas, pero yo diría que es una reflexión austera y exenta de impuesto de vanidades. Negar que me place bastante estar solo cuando estoy vestido sería mentir; otra cosa es la temida soledad del dos desnudo, bajo la ducha o las sábanas, en cualquier espacio y en todos los tiempos.

Pero la realidad es la que es y, a mis pies, debajo de la alfombra o entre el hormigón armado del piso, duerme el último rayo de luz que queda de la estela de una estrella; apenas lo percibo ya, por alguna razón que sólo él sabe se fue convirtiendo en tan débil y tenue que hay instantes en los que casi llego a estar seguro de haberlo imaginado, quizás intoxicado por esas partículas letales que se esconden en cada unidad escénica y sexual de los polvos de meteorito. La pasión debe ser así, como una procesión cálida sin saetas ni Marías dolientes ni Cristos crucificados, para que adquiera condición de profana; incluso su propia liturgia, su personal e intransferible "ítem misa est", ha de rozar lo sacrílego para alejarse lo más posible del "tu retratito lo traigo en mi cartera" y etcéteras derivados. Y aún así, a merced de la furia de vientos y brisas, de años y de vigilias de ausencias, quise estar presente hasta el final y acompañarle en esa inexorable extinción a la que tanto me he resistido sin hacer nada.

A todos, personajes principales o secundarios y figurantes, nos ha dado tiempo para contar hasta siete, pero poco a poco vamos atenuándonos, desapareciendo, extinguiéndonos, volviendo a la nada de la que surgimos y hacia la que, desde el primer momento, encaminamos nuestros pasos; la pena que siento es tan íntima y poderosa, a la vez que agradable, que disfruto viéndonos morir con la esperanza de que no quede nada, ni siquiera un mínimo recuerdo de esperanza herida en el más remoto lugar de cualquier memoria, incluida la mía.

Sé que la prisa ha huido del espacio y del tiempo, que puedo cerrar la puerta desapasionadamente, sin levantarme y dejando que todo lo que queda en el exterior tirite de frío hasta morir para siempre.

¿Morir para siempre?, suena terrible ¿verdad?; pero me gusta la poderosa emanación de energía y la sensación que me invade cuando, en pleno éxtasis místico y con todas las facultades mentales afectadas aunque no mermadas, pronuncio esa sentencia sincronizadora... convencido de estar transitando por el tiempo del no-tiempo, aquel en el que ocurren los grandes cambios y las transformaciones decisivas para seguir caminando sin prisas por las sendas que el destino para mí ha trazado sin contar ni con mi consentimiento ni con el de nadie.

¿Morir para siempre?, suena casi obsceno para quien sabe que lleva inscrito su nombre en cada espacio en blanco... pero puede consolarse si es que quiere hacerlo, que nada muere ni desaparece, sólo se transforma para enriquecer la memoria vital y ocupa,  extinta definitivamente la añoranza, el lugar que le pertenece. 

Mentalmente leo todo lo que he escrito en el viento. No siento ni una sola emoción, mi mente es incapaz de transformar en imagen, escalofrío o calor, esas hileras de palabras que revolotean. Es el momento idóneo para poner punto final a la feroz tentativa de conquistar esencias que se me escapan; sólo leo letras, me atraen especialmente las vocales, por ese individualismo tan suyo del que carecen las consonantes o, tal vez, porque poseen el don de poder acentuarse.

Una pequeña vela que dormía encima de la mesita de noche se ha despertado de repente,  decidida a consumirse en un inútil esfuerzo de arrojar luz vacilante sobre un trozo minúsculo de la proximidad que la rodea. Hay tiempo de sobra para paladear cada instante, incluso para estudiar el presente y repasar el pasado; lo que verdaderamente importa es sentir la vacuidad como un don inseparable del deseo de llenarse.

  • ¿Y Luna?
  • No sé qué decirte, estamos hechos a medida y nuestras noches también.
  • ¿Y todo lo demás?
  • Fue veneno y, en algunos momentos de cada año, seguramente volverá a ser Abril.
  • No será ni la primera ni la última vez...
  • Lo sé...

© Xabier González, 2011

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<![CDATA[Recuperado el \"Cuaderno de Rotación\" de la Escuela Rural de Viduedo (años 1957 y 1958)]]> http://www.xabier.org/noticia.php?n=45 Sun, 20 Mar 2011 01:30:27 GMT Caderno Rotacion Escola Rural de Viduedo

El equipo de documentalistas de Viduedo ha recuperado el denominado "Cuaderno de Rotación" de la Escuela Rural de Viduedo, correspondiente a los cursos 1957 y 1958. Ahora mismo está en proceso de digitalización de sus contenidos y en breve, comenzará su publicación y difusión.

Los "Cuadernos de Rotación" de las escuelas rurales son libretas que cumplimentaban los alumnos de forma rotativa y siguiendo un escrupuloso "orden de méritos", definido por el maestro o maestra que estaba a cargo de la escuela. En realidad eran una "muestra antológica" selectiva del quehacer escolar, en la que participaban -con sus dibujos, rotulaciones, dictados, redacciones, copias, ejercicios de caligrafía, etc.- todos los alumnos aunque eran los más aventajados los que mayor presencia y participación tenían.

El recuperado "Cuaderno de Rotación" de los cursos de 1957 y 1958 de la Escuela Rural de Viduedo, tutelada y dirigida por la "Maestra do Val" Dª Regina González, aún emana cincuenta años después el inconfundible olor a control ideológico y político Franquista y Falangista, siendo una muestra casi arqueológica de aquellas décadas de Formación del Espíritu Nacional en las que los varones aprendían a sangre y fuego a ser "buenos camaradas", a servir a la patria y que la obediencia es la mejor expresión posible de libertad, mientras que las chicas se les inculcaba que su realización personal se hallaba en los eternos e inmaculados valores de la religión Católica y en la absoluta sumisión al hombre.

En las sucesivas publicaciones de sus hojas digitalizadas, comprobaremos que, en aquellos años, el colectivo femenino en la escuela Rural de Viduedo aplastaba literalmente al masculino en lo referente a número de publicaciones. María Teresa Bernárdez, María Gloria Taboada, Adela Crespo Vázquez, Mercedes Requejo, Ermitas Iglesias, María Eulalia Freijedo Rodríguez, Marina Rodríguez, Francisca Bernárdez -que también firmaba como Paquita Bernárdez-, Flora González Vázquez, Clara Iglesias Blanco, Diodora González Vázquez, María Vidal y Rosa Freijedo son las autoras del 98% de los trabajos que aparecen en el cuaderno; dejando un espacio mínimo para que asomen tímidamente Isidoro González, Alfonso Vázquez y Apolinar.

Observándolo, leyéndolo, imaginando todo el proceso de creación y sabiendo que participan en él niñas y niños de Viduedo y alrededores que, en su mayoría, son hoy sexagenarios, el que subscribe esta nota recuerda -diría que con emoción y hasta afecto- que él también participó en su correspondiente "Cuaderno de Rotación" de la Escuela de Viduedo durante su breve estancia en ella -mitad del curso de 1966 y el de 1967-. Lástima que ese aún no se haya recuperado, confieso que me gustaría releerme niño y sonreír con los variopintos y singulares temas -sobre la Patria una, grande y libre, los mártires como Cascorro, lo grande e invisible y a la vez dibujable que era el Dios católico, los ridículos temas de aquellos dictados al dictado del nacional-catolicismo, las reglas de tres y aquellos problemas matemáticos y aritméticos que nada sabían de conjuntos ni matemáticas modernas, la Formación del Espíritu Nacional como eje y código moral y de conducta obediente y sumisa, los himnos que además de escribir teníamos que cantar mientras sacábamos un palo al balcón del que pendía la bandera del águila imperial agarrando desesperada el yugo y las flechas, y la leche en polvo que servían a los alumnos y que nunca aparecía en los "Cuadernos de Rotación".

Recordando esa añeja liturgia de escuela, me viene a la mente la visita de un individuo al que la maestra se refería con temor y respeto; le llamaba "El Inspector" y venía precedido de un aura de juez y verdugo que hacía temblar las infantiles piernas de todo bicho viviente. Cuando estuvo allí, cuando su presencia en la Escuela Rural de Viduedo fue un hecho, nos miró fijamente a todos y todas y, después de un silencio que acojonaba por lo denso, pidió el dichoso "Cuaderno de Rotación" y escogió a dos víctimas para ver si aprendíamos como debíamos o estábamos perdiendo el tiempo; yo fui una de ellas, no recuerdo nada de lo que pasó frente al encerado pero debí superar el test porque "El Inspector" ni me devoró ni me arrojó a los mismísimos infiernos. Al año siguiente comencé mis estudios de bachillerato en Ourense, nunca más vi al "Inspector", aunque tuve que soportar algún que otro nacional-fascista gilipuertas como el profesor de Formación del Espíritu Nacional José Luis Blanco, gran poeta y loador de las fosas comunes y la aniquilación de rojos, masones y demás semovientes -metafóricamente hablando y por defecto: mulas, vacas y ovejas que no jurasen lealtad a los sagrados principios del "Movimiento"-; pero esa es otra historia, algo así como el futuro que me esperaba después de colaborar, a las órdenes y dictados de Dª Regina, en uno de los "Cuadernos de Rotación" de la Escuela Rural de Viduedo.

Xabier González, Marzo, 2011

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<![CDATA[Entre todos, prohibamos prohibir]]> http://www.xabier.org/noticia.php?n=44 Sat, 26 Feb 2011 04:09:28 GMT prohibamos (grande)

¿Es legítimo un sistema que se asienta sobre la prohibición como único método de convivencia social?.

El axioma "prohíbo, luego gobierno" es una falacia, una demostración de incapacidad mental y moral que suele ser prólogo de actuaciones represivas y puente de plata para el desembarco de dictaduras y tiranías. Me da igual si se prohíbe por el pueblo, para el pueblo y con el pueblo; me importa un bledo si la prohibición se invoca basándose en teóricas representaciones de la mayoría o por la presión de minorías "cualificadas" y demás lobbys económicos o mediáticos; me molesta que se pinte de color "es bueno para todos" lo que, en la cruda realidad, limita las libertades civiles, perjudica a unos en beneficio de otros, crea figuras de perseguidos legalmente  sin más motivo ni finalidad que convertir una sociedad en lo que no es ni nunca ha sido.

"Prohíbo, luego gobierno" es una lamentable fórmula de ese fascismo que creímos erradicado y que rebrota bajo la máscara de "civilización", "europeísmo" y "democracia". No es nada nuevo, los intérpretes de la "voluntad común" beben de las fuentes de Hitler y los suyos, escancian el rancio sabor de la "dictadura del pueblo" que nunca logró ir más allá de la "dictadura de los que gobiernan al pueblo", subliman la intolerancia de los ayatolás más fundamentalistas y nos acercan -alegando que nos alejan- a las épocas del mayor esplendor franquista de aquella "España: una, grande y libre" de hambre y sed que se ocultaban detrás de marchas imperiales y secciones femeninas.

No es cuestión ya de que la mala salud mental y escasa capacidad de raciocinio de Parlamentarios, Senadores y Gobernantes en general, hayan decidido prohibir fumar por decreto. El problema es que, antes y después, todos "esos" se han dedicado a expoliar los bolsillos y las pequeñas libertades de las que gozábamos esos ciudadanos que conformamos el llamado "pueblo llano".

Actuando como sicarios a sueldo de los grupos bancarios, Parlamentarios, Senadores y Gobernantes en general son los autores materiales del expolio económico a que se ha visto y se ve sometido el bolsillo del ciudadano normal. No llega con pagar hipotecas a "interés variable", mientras los salarios se mantienen tan fijos como Cristo en la cruz; tampoco llega con permitir legalmente avales que transcienden en el tiempo y perduran generación tras generación porque, en realidad, el objetivo es endeudarnos tanto que seamos incapaces de hacer otra cosa que trabajar de sol a sol para poder llevarnos un mendrugo de pan a la boca. Hay que destrozar todo lo que no sea "multinacional", eliminar las pequeñas Cajas de Ahorro para que los cuatro privilegiados de la Banca afecta al poder establecido se hagan con  el dominio económico total, controlen los recursos energéticos y productivos estratégicos, nos sodomicen legalmente y se rían del "mileurista" con salarios de veinte millones de euros al año.

Por cierto, ¿quién es el chulo inspector de sanidad que se va a atrever a ir a los Palacios Reales -que son edificios públicos- a ver si hay ceniceros o pilla al ínclito Juan Carlos Alfonso Víctor María de Borbón y Borbón-Dos Sicilias -comúnmente conocido por Juan Carlos I- fumando un cohíba camino de su despacho o de cualquier recepción?. ¡Ah!, ¡ya!, ¡que no va a ir ninguno!; vale, pero si con él no se atreven que dejen de joder a los demás.

Xabier González, Febreiro 2011

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http://www.xabier.org/noticia.php?n=44
<![CDATA[¿Tendrán memoria las llamas?]]> http://www.xabier.org/noticia.php?n=43 Wed, 16 Dec 2009 01:03:07 GMT Tendran memoria las Llamas (grande)

La tierra seca se ha vestido con gotas de lágrima; ahora es tierra húmeda, tierra que se ha mojado lo justo para convertirse en fragancia y flotar en el aire.

(Fuego, sólo fuego...

conviertes la tierra en fuego y el aire en agua)

El reloj de las doce marca la torre que acaba de decidir enrocarse con la Dama; mientras, airado, el norte le dice a la veleta que deje de señalarlo.

Pasa a mi vera un minuto motorizado, lleva tanta prisa que ha llegado a creer que no pasa de un segundo lo que dura su tránsito.

Un ladrillo duerme plácidamente en el muro de ladrillos; no se da cuenta de que ha perdido su esencia, de que ya no es más que un tonto útil y socialmente adaptado.

Pero hablábamos de tierra, de hierba, de un camino de huellas que construyen noches de sendas iniciáticas. Creo que es el momento de decirle que me gusta que exista y respirarla, sentirla en su expresión de fértil dama seductora que invade mis pulmones y llena de oxígeno mi sangre.

Un momento, ¿de quién hablo?

                                 ¿De la tierra?

                                      ¿Del fuego?

                                            ¿Del aire?

                                                  ¿Del agua?

No importa, confieso que su poderosa fragilidad me altera el ánimo, que me hace conjugar verbos imposibles y que destruye para construir una nueva versión de mi mismo, ampliamente mejorada.

Y le digo: ahora léeme deprisa, sin puntos ni comas, sin nostalgias...

"ha nacido un árbol en mitad de la tierra de nadie y quise contarte que nos estaba esperando pero no encontré una ventana por la que asomarme y tú estabas en el patio contando nubes de distintos tamaños que eran de lluvia pero parecían pájaros volando a ninguna parte"

  • ¡Que tontería!; me he quedado sin aliento, asfixiada...
  • Te pasa por hacerme caso y leerme de un tirón cuando lo idóneo, y hasta lo normal, serían lecturas con más sosiego y alguna que otra pausa.
  • ¡Te leo cuando, donde y como me da la gana!
  • No me importa...
  • ¡Más te vale!

(Fuego, sólo fuego...

¿tendrán memoria las llamas?)

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http://www.xabier.org/noticia.php?n=43
<![CDATA[Siete palabras mágicas]]> http://www.xabier.org/noticia.php?n=42 Mon, 07 Dec 2009 01:36:55 GMT Si nos hubiésemos descubierto en cualquier contraluz, quizás esta historia tendría más sentido común; pero nos tocó vivir un tiempo en el que escaseaban.

Recuerdo que invadiste el espacio vital que, en aquel preciso instante, no compartía con nadie; que llegaste desde el lado opuesto de la luz, cabalgando un intenso y tenue hilo de femenina fragancia, empeñada en obstaculizar mi propósito de explorar lo visible e imaginarme el resto.

Quince... a lo sumo, veinte segundos para resumirme y conseguir despertar en ti el ansia de seducirme y coleccionarme. Y lo intenté telepáticamente, con la mirada, hablándote a través de un imaginario espejo para minimizar cualquier atisbo de timidez. Creo que me repetí, hay algo en mi subconsciente que me dice que estoy escrito sin personalizar, como una carta cerrada en un sobre abierto en el que aún no me he decidido a escribir ninguna dirección ni a quien voy definitivamente destinado.   

Soy de mármol y metal, burbuja de aceite y luz de gas, vehículo y nexo, irrealidad tangible y realidad virtual, escalera y escalón, ascensor, ático, desván.

Soy de antemano sin dejar de ser después; soy del ayer que sucede hoy o del mañana que ya sucedió.

Soy alquitrán, espejo de azogue, piedra pómez, esponja y almidón, papel y navaja de afeitar, hoja de cuchillo y rebanada de pan; fruta fresca, charca, mantel y retal, lienzo en gris buscando esa paleta de  pintor que me empuje a dejarme dibujar.

Soy arpa sin cuerdas de seda atadas con nudos de nylon y cristal, juguete voraz, ajedrez, la imagen que no existe y el trozo de cartón que alguien olvidó en aquella calle por la que no pasé jamás; el candil y la hoguera, esa palabra que se niega a morir  

y vive

aunque le cueste lo indecible respirar.

Soy letra consonante sin dejar de ser vocal, la frase dentro de un párrafo que nunca quise escribir, el verbo que adjetiva y el artículo que determina sin dudar.

Soy, en fin, la línea invisible y el margen izquierdo, un lápiz que no quiere ser pluma y el papel sobre el que la vida escribe sin detenerse a leer ni a pensar.

Soy noche de amar febril y un amanecerte a ti sin casi atreverme a despertar...

Mi parte del trabajo estaba hecha. No sé si escuchaste mi mirada y las palabras que no dije; pero era el momento escénico de una pausa larga, cínica, intensa, mortal.

Faltaba el final apoteósico, el verbo hecho carne, el clímax necesario que llega con ambigua naturalidad. Y había que pronunciarlo en voz alta, para sorprenderte y regalarte las llaves y los dados del juego de la seducción que, desde aquel momento, sólo a ti pertenecían.  

  • - No soy nada, cuando tú no estás.
  • - ¿Qué...?
  • - Siete palabras mágicas... pensaba en voz alta, nada más...

Por unos segundos el silencio se adueñó de todo; resultó ser el prólogo de una sucesión irracional de actos reflejos en los que monopolizaste todo el protagonismo y que yo leí como si la vida me fuera en ello. Luego se abrió la puerta, quisiste salir pero te pudo la curiosidad...    

  • - ¿Te referías a mí?
  • - Hoy, si...

Siete Palabras Mágicas (grande)

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<![CDATA[Absenta y Azucarillos]]> http://www.xabier.org/noticia.php?n=41 Wed, 25 Nov 2009 09:55:08 GMT Absenta y Azucarillos (grande)

Formaba parte simétrica y esencial en la sucesión de todas las estaciones, aunque algunas veces olvidase que existía por no verla.
Llegaba y se iba, sin puertas ni ventanas, sin guión ni hoja de ruta que encarcelaran su viaje infinito, con escasa prudencia y gravedad cero en palabras y hechos; un poco atónita -o incluso perpleja- de si misma, sobreactuando para disimular que ya no era joven ni niña, ni pobre ni honrada, ni alta ni baja, ni loca ni cuerda.
Llegué a pensar que escapaba a toda comprensión cronológica porque, inevitablemente, caía como una lluvia de esas que te dejan calado hasta los huesos aunque nunca mojen más allá de lo suficiente.
Y había veces que rompía a llorar como si estuviera riéndose; otras, sorprendentemente, entornaba los ojos y bajaba los brazos, intentando explicar la mística existencial de su "buena mala suerte".
Se asomaba a mi vida de cuando en cuando y siempre era una sorpresa; pero no pasaba día que la viera y no me preguntase: "para recordar la memoria de quienes se fueron, ¿hacemos las once, Señorito?"
- ¿Y como las "hacemos"?
- Con pan blanco, Señorito... con aceitunas negras y sardinas en conserva... con chocolate de almendras y pan de azúcar... con un vasito de vino para usted y la botella llena para calmar esta desdichada sed que nace de mis pecados secretos y vive en mis públicas penas...
- Haremos las once si me cuentas un trocito de tu historia.
- No la entendería, Señorito... aunque se la repita mil veces.
- Ponme a prueba
- Le diré mis nombres y usted tendrá que desvelar el secreto.
Con impaciencia, entre vaso y vaso de vino, devoraba el pan blanco y las sardinas en conserva; mientras guardaba en sus bolsillos el chocolate, el pan de azúcar y las aceitunas negras. Al terminar, me miraba fijamente y musitaba: "tiene que perdonarme, Señorito, no recuerdo mi nombre con la panza llena; pero no se preocupe usted, que yo sé que lo tengo"
Y se hacía dueña del camino para alejarse, una vez más, en su eterno regreso.
Pero me inspiraba, me hacía salir de mis visibles naufragios en los invisibles silencios del agua, nadar hacia la superficie con la esperanza intacta de que la luna estuviese allí esperándome para, juntos y a la vez separados, escribir con pequeñas letras lo grande que es la vida y lo mucho que queda cuando nada, de lo que realmente importa, se va y todo sigue ahí... discretamente vivo y sólo en apariencia muerto.
- ¿Soy un poema?
- No, eres poesía...
- ¿Por qué?
- Un poema es tan sólo una composición en verso; la poesía es como el abrazo de todas las manifestaciones de la belleza o del sentimiento, un abrazo que puede darse en silencio, con una mirada, por medio de la palabra, en prosa o en verso...
- Quiero ser tu poesía; recítame...
- No sé si sabré
- ¡Recítame!, me iré de todos modos... pero dejaré que me recuerdes...
-
La luz termina donde acaban tus ojos,
  en el justo momento en el que los cierras
  o no los abres...
              Y no hay más luz
  que la luz que aún no ha nacido
  o que no ha muerto en espirales
  de distancia;
  que no va ni viene, que ni llega
  ni se aleja,
  que no me encuentra cuando estoy
  ni cuando espero.
  ¡Que no!,
  ¡que no deseo más luz
         que la luz tuya
               en mis pupilas!
- Me gusta que me mientas porque, con cada una de ellas, pones a prueba mi fe y así puedo creer que son ciertas tus mentiras. No me importa, uniré los míos a todos los demás para que sea inmenso el océano de silencios que te esperan, cada tarde... cada noche... cada día... ¿Harás tu lo mismo?
- No lo sé... tal vez... es posible...
- Regálame una despedida que sea tan alegre como triste, que me robe la mirada y el latido...
-
Todo sigue exactamente igual:
   termina la luz donde tus ojos acaban...
            Y ya no hay más luz,
   toda la que existe
   te la llevas contigo...
Se sucedieron los años y, en alguno de ellos que ya no recuerdo, dejé de verla; mentiría si dijese que no la eché de menos o que un mínimo recuerdo de ella visitó mi corazón o mi mente. Un anochecer descubrí en el desván de mi casa un par de viejas botas viejas, que había abandonado allí hacía muchos años. El paso del tiempo había logrado que creciesen pequeñas plantas en su interior y, aferrándose a la retorcida suela, unas hileras de musgo me recordaban que había exiliado ese par de viejas botas viejas a ese lugar sombrío donde, aunque nunca lo confiese, uno guarda las cosas inútiles o aquellas otras cuyo recuerdo le apetece recordar sólo algunas veces.
Asociarlas con "hacer las once" resultó un acto tan instintivo como instantáneo. Las bajé del desván y las senté a la mesa, juntos bebimos vino y comimos pan blanco, sardinas en conserva y aceitunas negras...
Comprendí entonces el secreto de los mil nombres del silencio, los descifré uno a uno, reconstruí su historia, entendí y amé esa rebeldía que les convierte en lluvia cuando regresan sin haberse ido o deciden irse para volver.
Resultaron ser delicada y dulcemente efervescentes, azucarillos y absenta, capaces de diluirse y de existir sin ser...

© Xabier González 2009 - "Absenta y Azucarillos"

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http://www.xabier.org/noticia.php?n=41
<![CDATA[El Yo desde el Yo, versión año 2009]]> http://www.xabier.org/noticia.php?n=40 Tue, 03 Nov 2009 06:17:29 GMT ElYo (grande)

A nadie debe extrañarle que mi versión del YO deje traslucir la amistad que, desde la niñez, a mi YO me une; que sea agradable y condescendiente, comprensiva, razonablemente exculpatoria porque tampoco es cuestión de autoflagelarse en espectáculo público, desinhibida pero discreta y cómplice con las áreas afiladas del ser y existir que uno no ignora -y hasta disfruta- pero que los demás apenas llegan a adivinar y mucho menos conocer.

Objetivamente no me veo, dicho esto en el sentido más literal de la frase. Más bien tengo sobre mi mismo una mirada subjetiva no exenta de esa educada independencia antinatural que, con los años y la práctica social, consigue que el impacto exterior de la alta consideración que uno tiene de si mismo se mantenga en esos niveles razonables de "ego-mi-me-conmigo" que la sociedad acepta de buen grado.

En realidad, vengo a ser una especie de síntesis sociable de acciones y reacciones que yo mismo, impelido por  misteriosas fuerzas interiores -que unas veces tengo dominadas y otras me dominan-, me guiso y como a dos carrillos y directamente del puchero.

El YO, MI, ME, CONMIGO es el que es y coexiste pacíficamente con sus contradicciones; no le importa hacerse más preguntas de las que puede responderse ni discrepar consigo mismo en multitud de ocasiones.

Por lo dicho, y también por lo callado, me gusta definir a mi YO como parte inseparable de un "mi-mismo" cuya complejidad está llena de sencillez honrada y de sueños que, casi siempre, sueños son; dicho de otra forma y manera: mi YO es un conjunto de bienes tangibles e intangibles, derechos y obligaciones no trasmisible a terceros ni a cuartos y mucho menos a herederos o legatarios. Quizás por eso es un YO destinado a morir y extinguirse, lo cual no es poco ni mucho pero quizás sea bastante y hasta excesivo.  

Y a pesar de todo ello, mi YO es atlético y robusto. No es de extrañar, entonces, que albergue pocas dudas de que estamos ante un YO total y absolutamente PROACTIVO, incapacitado genéticamente para cualquier otra cosa que difiera de tomar la iniciativa, de asumir la responsabilidad de "hacer que las cosas sucedan" aunque ello sea muy difícil o raye en lo imposible; no tengo dudas, mi YO decide siempre y en todo momento lo que quiere hacer y cómo quiere hacerlo, sin importar las muchas cosas que pueden pasar a su alrededor porque es dueño y señor de cómo quiere reaccionar ante dichas circunstancias que él, en su infinita inconsciencia y sabiduría, considera retos asumibles o meros estímulos.

Escrito queda, con la justa modestia que procede; subrayando especialmente que mi YO, porque es y soy acción y reacción sin límites, necesita perderse periódicamente para disfrutar del placer de encontrarse de nuevo y saludar la vida con la mejor de sus sonrisas. Es hora, entonces, de que mi YO regrese a las tareas que mejor sabe hacer: desafiar lo convencional, ser inconformista, anticipar futuros escenarios de actuación, transformar cada problema en mil oportunidades, mantenerse firme en la perseverancia y tenaz en la defensa de que todo en la vida tiene su parte positiva, manifestar sus opiniones de forma asertiva y, por poner un imposible punto final provisional al infinito, gestionar eficazmente sus emociones y su actitud porque, al fin y al cabo, nadie mejor que él conoce mis fortalezas y debilidades.

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<![CDATA[Castellano, en Galicia es un idioma sin papeles]]> http://www.xabier.org/noticia.php?n=39 Fri, 30 Oct 2009 03:28:40 GMT Teño Dereito a falar Galego (grande)

La Ínsula Barataria nos recordó mucho a la apática y desilusionada Gallaecia Regnum que sobrevive desde los tiempos de siempre hasta los de "agora mesmo"; esa Galicia institucional que voluntariamente renuncia a ser genuina para aferrarse a la cobarde  vocación de espejo, sin lograr ir más allá de ser la versión actualizada de ese País de Nunca Jamás que se tenían montado Peter Pan Touriño y Campanilla Quintana, y ahora perpetúa Garfio Núñez Feijoo.

Somos, conformamos y coexistimos en un lugar -no se sabe muy bien si Reino, Nacionalidad, Región, Nación o el Corral de la Pacheca- bajo las estrellas,  que resulta tan concreto como un tal vez y tan exacto como un quizás, sin que el tal vez o el quizás vayan más allá de un posiblemente. Desubicados políticamente, deslocalizados industrial y económicamente, desarmados y cautivos idiomática y culturalmente, negros de mareas negras y ceniza de incendios, casi apátridas cuando emigramos porque somos lo que no nos sentimos y nos sentimos lo que no nos dejan ser; y, lo más grave, sin mucha más esperanza que sobrevivir porque, a fin de cuentas, somos víctimas inocentes del desnorte total de una generación de políticos e intelectuales de medio pelo y estómago agradecido que, cumpliendo el cometido para el que les pagan, ni hacen ni dejan, ni saben ni permiten saber.

Galicia lleva décadas caminando por un alambre tendido sobre el precipicio, sin red que la proteja y con la única precaria estabilidad que aporta la paciencia de Galegas y Galegos; pero empieza a estar tan peligrosamente exhausta que vuelve a parir a sus hijos con un billete abierto hacia la deslocalización bajo el brazo y la convicción, infértil y yerma, de que  hablando Castellano el horizonte de la emigración casi puede tocarse con los dedos. 

Tenemos que recuperar la autoestima, constatar que hay una enorme diferencia entre el folclore étnico de los trajes regionales y la realidad idiomática del Galego, llevar la convicción de que Galicia es única, un todo inseparable con un destino común que depende de si mismo.  En Castellano de Castilla o en Galego de nuestra Gallaecia, la realidad es que hemos llegado a un punto en el que parece que Galegos somos los que no podemos ser otra cosa. Para corregir esta situación, el idioma propio de nuestra Gallaecia Regnum juega un papel decisivo y fundamental que ni puede olvidarse, ni verse relegado a un "que lo hable quien quiera" dicho en Castellano e institucionalizado de palabra, obra u omisión.   

Como cualquier inmigrante que llega en una patera, en Galicia, el Castellano es un idioma sin papeles al que, unos Reyes genocidas, nos obligaron a conceder el permiso de residencia. Y a día de hoy la cosa no ha cambiado, el Castellano en Galicia es legal por Ley e ilegal por esencia; en otras palabras: sirve para que nos comuniquemos pero no representa ni nuestra cultura, ni nuestra historia, ni nuestros valores, ni a la Galicia intemporal, ni a esa inmensa mayoría de ciudadanos y ciudadanas de Galicia que tienen que ser por cojones castellanohablantes aunque puedan ser, si les place y no viven en los aledaños de la Torre de Hércules, galegofalantes a tiempo parcial o a jornada completa.

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